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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Gaudy Nights


      
                  ¿Existen los fantasmas en Navidad?

                 Los cuentos de fantasmas suelen ser bastante serio


Espíritu festivo

Cuentos de fantasmas


"A pesar de la afición que he tenido toda la vida a los cuentos de fantasmas jamás se me ocurrió escribir ninguno hasta que fui a Massey College, facultad y residencia universitaria de la Universidad de Toronto, en 1963. Por Navidad celebrábamos siempre una fiesta a la que invitábamos a algunos amigos y era preciso dar algo de espectáculo".


          Abundaban las personas de talento, como poetas y músicos, pero se esperaba que yo hiciera también alguna aportación, y se me ocurrió que podía ser un relato de fantasmas, el primero del presente libro. Durante los dieciocho años que estuve en la residencia, todas las Navidades me pedían que escribiera un cuento, y aquí están, reunidos en un libro, con la esperanza de que los disfruten otros entusiastas de esta clase de literatura.» Así explicaba Robertson Davies en el prólogo a la primera edición de este libro, de 1982, la razón de ser del mismo.

 Algunos títulos de estos cuentos son, 
"El fantasma que desapareció a fuerza de títulos".
"Refugio para Santos denostados".
"El gato que fue a Trinity".
"La fotocopiadora de la habitación perdida".


Robertson Davies

           Robertson Davies (1913-1995) murió siendo un escritor mundialmente famoso y uno de los autores canadienses más importantes. Nacido en la región de Ontario, se educó en distintas instituciones de su país y Europa. Tras licenciarse en Literatura en Oxford, trabajó como actor en la Old Vic Repertory Company, donde conoció a la que más tarde sería su esposa. En 1940 regresa a Canadá para dedicarse con éxito al periodismo y a escribir comedias; su columna humorística, firmada con el seudónimo de Samuel Marchbanks, tuvo un éxito inmediato y algunas de sus obras de teatro –que él mismo produjo– fueron muy aclamadas.

          A comienzos de los años cincuenta publica la primera de sus once novelas, organizadas en trilogías, que lo harían mundialmente famoso: la Trilogía Salterton: A merced de la tempestad (1951), Levadura de malicia (1954) y Una mezcla de flaquezas (1958); la Trilogía Deptford: El quinto en discordia (1970), Mantícora (1972) y El mundo de los prodigios (1975); la Trilogía de Cornish: Ángeles rebeldes (1981), Lo que arraiga en el hueso (1985) y La lira de Orfeo (1988); y la inacabada Trilogía de Toronto. En los años sesenta abandonará progresivamente el periodismo y comenzará a enseñar literatura en la Universidad de Toronto, actividad que compaginará con la escritura hasta su jubilación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los fantasmas están siempre en nuestras vidas, sin duda.
Mª Ángeles.